Me gusta la gente que descubre de pronto lo que es tener un perro o un gato.
Disfruto cuando caen rendidos a esos nuevos compañeros, a esas mascotas
que revolucionan casi sin saber cómo, todo su universo personal. Amar a los animales es algo que ocurre casi sin darnos cuenta, y ese cambio, ese paso que muchas personas hacen al ser partícipes de un mundo de emociones, juegos, compañías y risas espontáneas, supone reformular nuevos valores y nuevos descubrimientos internos.
Las mascotas
son algo más que animales de compañía, entran en nuestros corazones sin
preaviso ganándose nuestras sonrisas y los rincones favoritos de
nuestro sofá hasta que un día, dejan de ser mascotas para ser familia.
Las personas que entienden y valoran lo que es querer a un animal
disponen de una nobleza especial. Su capacidad de ofrecer cariño,
cuidados, para ser más paciente y responsable es algo destacable, porque lo queramos o no, todos tenemos mucho que aprender de ellos: de las mascotas.
El modo en que los perros nos integran como miembros de su familia,
de su manada, o la capacidad que tiene un gato para enseñarnos su respeto y cariño con sus miradas limpias e inmensas, es algo que lo que todos deberíamos aprender a valorar…
La vida con las mascotas nos hace ser mejor persona
No se trata en absoluto de defender la idea de que todo aquel que no ama a los animales, o simplemente no le agrada compartir tiempo y espacio con ellos, sea mala persona. En absoluto. Se trata en realidad de comprender algo más sencillo: un animal puede en un momento dado ofrecernos muchas cosas que necesitábamos.
Nunca pidió nada a cambio. Solo un amor que no entiende de egoísmos,
solo una caricia al llegar a casa, una mirada cómplice, un hueco en el
sofá. Las mascotas
no saben de pasado o de futuro, pero sí comprenden y tienen
interiorizado ese lenguaje universal que a nosotros, a veces, se nos
olvida: las emociones.
Afrontar la muerte de un animal supone tener que pasar por un duelo muy
parecido al que atravesamos cuando perdemos a una persona. Sabemos que
hablar en estos términos no será comprensible para muchos, que habrá
algunos que no lleguen a entender la trascendencia que los animales
pueden llegar a tener en nuestras vidas. Pero, probablemente, esas
personas tampoco estén leyendo este artículo.
El vacío que provoca la pérdida de gran parte de nuestra alegría es
un abismo que antes ellos llenaban con la felicidad de lo cotidiano,
formando parte de nuestra rutina, y en ocasiones, hasta de nuestro
desahogo personal.
Eran los cómplices más fieles de nuestras caricias,
compañeros que se acurrucaban a los pies de la cama. El primero que se
despertaba y el último a quien dábamos las buenas noches. Era el trasto de la casa y quien sabía leer en tu mirada las tristezas al mismo tiempo que las apartaba.
¿Cómo no sufrir por su pérdida? Su vacío no podrá llenarse nunca.
Será esa herida en nuestras fotografías y ese recuerdo que, aunque
ahora doloroso, poco a poco bordará tu memoria de gratas escenas, de
emociones únicas que harán tu vida más rica. Más plena.
El síndrome del arca de Noé es una patología de tipo obsesivo-compulsivo por la cual, quienes la padecen, no pueden resistir el impulso irrefrenable de acumular animales en su casa.
Pueden ser animales de diferentes especies (aunque normalmente son
perros y/o gatos), de una misma especie, abandonados, comprados, etc.
En cualquier caso, y dando cabida a innumerables opciones, parece que el criterio fundamental de diagnóstico es acumular más animales de los que la persona puede atender correctamente.
El nombre de esta patología ha sido acuñado por el Instituto Nacional
de los Estados Unidos y se considera un problema social en auge. Su
origen no está bien establecido, aunque es cierto que en un gran número
de casos las personas que lo padecen comienzan a sufrir impulsos de
acumulación tras una pérdida importante (muerte de un familiar, o
rupturas, etc.).
El motivo para esta conducta siempre tiene que ver con la necesidad de proteger a los animales, sin tener conciencia de las consecuencias negativas que puede tener.
Se estima que un 4% de la población padece problemas de este tipo. Las
imágenes de personas acumulativas (basura, objetos, animales, etc.) nos
evocan sentimientos de soledad, aislamiento y necesidad. Sólo nos hace falta pensar en la estampa de persona rodeada de gatos.
Y es que, efectivamente, este trastorno se encuentra con mayor
frecuencia en adultos y ancianos que se sienten solos o abandonados y
con falta de afecto. Los animales, precisamente, suplen esta necesidad
de afecto y vinculación ya que otorgan compañía y cariño.
Lo que sí parece cierto es que en un 25% de estos casos hay una
descompensación psíquica de tipo obsesivo-compulsivo que, de alguna
manera, conforma un deterioro social y/o personal significativo.
Aunque este síndrome aún no está reconocido como enfermedad mental por
los sistemas de clasificación diagnóstica y no de ha estudiado con la
profundidad que requiere, la alta comorbilidad
con trastornos del estado de ánimo indica que se debe hacer una
correcta y exhaustiva evaluación para diferenciar ambas enfermedades.
Además, una vez diagnosticado y delimitado el problema, se recomienda
un tratamiento adecuado, tanto a nivel de terapia psicológica
individual como farmacológica, para garantizar un pronóstico positivo.
Un gato corría veloz perseguido por un perro. Al poco, el gato ya agotado se paró esperando la llegada de su triste destino. El perro estaba a punto de saltar sobre su presa cuando ésta le preguntó: ¿Por qué quieres matarme? Así me lo enseñaron mis padres, si no ¿de qué voy a alimentarme? Unos nos comemos a otros—contestó un poco sorprendido el perro.
Tienes razón ―replicó el gato―. Yo
también atrapo ratones y los mato para subsistir, pero no lo hago por
placer sino por necesidad pues mis cachorros y yo lo necesitamos. Un ratoncillo que estaba escondido tras una piedra se asomó y les dijo: Perdonad
que entre en vuestra conversación, sin querer la escuché pues me
escondí para que no me atrapara el gato, pensando que me había visto. ¿No habéis pensado alguna vez que vuestros padres, sus padres y los padres de sus padres quizás se equivocaron y que ya es tiempo de rectificar tan cruenta conducta?
¿No sería posible renunciar a que el miedo esté siempre presente en
nosotros? ¿Por qué no encontráis una solución a vuestra alimentación sin
necesidad de generar sufrimiento? Yo conozco bien el reino vegetal, podría ayudaros a encontrar plantas que os proporcionarían la energía necesaria para vivir. Miradme. ¿Tengo cara de pasar hambre? Ya veis que no. Al unísono le contestaron el perro y el gato: Ya, todo lo que nos cuentas está bien, pero… ¿qué pensarán de nosotros los demás animales? Se reirán y además, tampoco tenemos una dentadura preparada para ello. No os preocupéis ―continuó el ratón―. Al principio puede que ocurra así, que se rían de vosotros. Pero cuando vean que podéis vivir en paz, algunos se unirán a vosotros
y después, poco a poco, la mayoría también lo hará. Sólo algunos
rezagados permanecerán como el “baluarte” de las viejas y “auténticas”
costumbres. De ellos no os preocupéis, puesto que cada vez se
encontrarán más solos y entonces muy tímidamente y sin que los demás lo
sepan se unirán; para ello emigrarán allá donde no les conocen y
llegarán como los “auténticos” defensores de las nuevas y genuinas
costumbres. Dejadlos, pues las nuevas vibraciones harán el resto hasta que se confundan por completo en la nueva era animal.Y
respecto a la dentadura, en nuestros genes tenemos escrito que la
evolución es permanente, así que pronto los cuerpos se adaptarán al
cambio de alimentación. Los tres se miraron y un mismo
pensamiento tuvieron. Se dieron las manos y se alejaron juntos a la
búsqueda de las plantas que el ratón tan bien conoce.
Dedicado
a los animales que nos acompañan en la senda de la vida, a quienes
tanto les debemos. En especial a los que pasaron y dejaron su huella en
la mía.
Ayúdanos a que los demás también se lo piensen 2 veces. Da click y comparte el vídeo
Regalar un perro en Navidad se convierte en algo maravilloso en el
momento, pero después vienen las tareas diarias para cuidarlo y aparecen
las dudas. Recuerda que tener una mascota no es lo mismo a tener un
juguete nuevo. Un perro (u otro tipo de mascota) es un ser vivo que
necesita cuidados y atenciones en donde muchas veces se requiere mucha
paciencia y amor. Tener una mascota no es decisión sólo de los hijos,
también los padres deben estar dispuestos a comprometerse a cuidarlo.
Abandonar una mascota es un acto sumamente cruel. Mejor piensa bien qué
es lo que vas a regalar este año.
La fiebre emocional se había observado hasta ahora en mamíferos, en aves
y en algunos reptiles, pero nunca se había observado en peces. Por este
motivo, se consideraba a los peces como animales sin emociones ni
conciencia. El experimento, con 72 ejemplares de pez cebra, ha dado un
vuelco a esta visión.
Los investigadores dividieron los peces en dos grupos de 36
ejemplares y los introdujeron en un gran tanque con diferentes
compartimentos con temperaturas que iban de los 18ºC hasta los 35ºC,
comunicados entre ellos. Los peces de uno de estos grupos, el grupo
"control", se mantuvieron sin hacer nada especial en la zona que estaba a
su temperatura preferida: 28ºC. Al otro grupo se les provocó una
situación de estrés: fueron confinados en una red dentro de la pecera, a
27ºC, durante 15 minutos.
Después de este tiempo el grupo fue liberado. Mientras los peces control
permanecieron preferentemente en los compartimentos en torno a los
28ºC, los peces que habían sufrido la situación de estrés se desplazaron
hacia los tanques de más temperatura, incrementando su temperatura
corporal entre 2ºC y 4ºC. Para los investigadores se trata de una prueba
de que estos peces expresaban fiebre emocional.
Sobre el grado de conciencia de los peces existen opiniones diferentes entre los científicos.
Algunos investigadores argumentan que no pueden tener conciencia por la
simplicidad de sus cerebros, sin córtex cerebral, sin capacidad de
memoria ni de aprendizaje, con un repertorio muy limitado de
comportamientos y sin la habilidad de experimentar sufrimiento. Otros,
en cambio, apuntan que, pese al tamaño reducido del cerebro de los
peces, el análisis detallado de su morfología y de su comportamiento
muestra homologías entre algunas estructuras de su cerebro y las que se
observan en otros vertebrados, como el hipocampo (relacionado con el
aprendizaje y la memoria espacial) y la amígdala (relacionada con las
emociones) de los mamíferos.
Para Sonia Rey, investigadora del Instituto de Acuicultura de la
Universidad de Stirling y del Instituto de Biomedicina y Biotecnología
(IBB) de la UAB, "estamos ante unos resultados muy interesantes, el
hecho de expresar fiebre emocional sugiere por primera vez que los peces tienen un cierto grado de conciencia".
La investigación ha sido publicada esta semana en Proceedings of the Royal Society of London, Biological Sciences.
Se inició en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología (IBB) de la
UAB hace tres años y se ha concluido en la Universidad de Stirling por
los mismos investigadores, Sonia Rey, Simon Mackenzie, Reynaldo Vargas y
Sebastian Boltaña, en colaboración con la investigadora Felicity
Huntingford, de Striling y el investigador de la Universidad de Bristol,
Toby Knowles, que ayudó en el análisis estadístico de los datos.
Comentario: ¡Lástima que los peces no puedan practicar nuestro programa de meditación Eiriú Eolas para controlar el estrés!
A lo mejor recordáis el genial anuncio de LG
en el que canes y otros animales se quedan pasmados ante las imágenes
que ven en pantalla y tratan de encontrar a los otros canes que ven ante
ellos. Igual conocéis también, un canal de televisión
que emite imágenes pensadas, diseñadas y 'coloreadas' para los perros,
con música relajante o estimulante, según se desee animar o tranquilizar
al can.
Pues sí. Los perros realmente procesan las imágenes de la tele y lo que
ocurre en el anuncio de LG sería plausible en la realidad. Ambas cosas
están relacionadas con este artículo de National Geographic
en el que nos explican cómo y porqué los canes son capaces de ver la
tele casi como los humanos, disipando así la idea de que los perros no
prestan atención a la caja boba.
Lo primero que hay que recordar es que los perros no ven en blanco y
negro, tal como reza la leyenda urbana. Ellos también pueden ver el
mundo en color, aunque no como los humanos. La gama cromática de los
perros es más reducida, mientras que nosotros tenemos tres colores
primarios -rojo, verde y azul-, los perros tienen dos: el azul y el amarillo.
Entonces, ¿por qué no siempre le prestan atención?
Lo que pasa es que los ojos de los perros captan las imágenes con más
rapidez que los nuestros, por eso para ellos las televisiones antiguas,
las que mostraban menos fotogramas por segundo, eran en teoría mucho
menos atractivas, ya que estaban viendo algo así como una película a
saltitos, tipo cine de los años 20, según cuenta a National Geographic
Nicholas Dodman, veterinario y etólogo.
Además, siempre hay que tener en cuenta la raza o la personalidad del can, añade Dodman: los
canes tipo Terrier pueden reaccionar más ante las imágenes del
televisor que los Sabuesos, a los que lo que más les motiva es el olor,
no la vista. De todos modos, tampoco debe extrañarte si ves que
a tu can los programas humanos de televisión le dejan frío. El problema
no es solo que sean malos, si no queno están pensados para ella o él.
Al tema de mayor velocidad de captación del ojo perruno hay que sumar el
hecho de que los ritmos, los sonidos o los temas escogidos puede que no
despierten su atención. Como ya hemos comentado, los perros ven en una
gama cromática distinta a la nuestra y se estimulan con sonidos
diferentes; por ejemplo los de la naturaleza. Del mismo modo, una de las
cosas que más les gusta es ver a sus congéneres en la pantalla.
DogTV, para cuando están solos, pero sin abusar...
DogTV arrancó en San Diego, Estados Unidos, y dado el éxito ha ido extendiéndose a muchas otras ciudades. También ha llegado a Europa, donde Alemania, Reino Unidos y Francia son los primeros países elegidos para implantar este curioso canal. Es
la tele para perros, un canal pensado para ellos, con imágenes
especialmente filmadas para atraer y calmar a los nuestros queridos
compañeros.
DogTV emite las 24 horas del día contenido diseñado especialmente para
los canes y -suerte que tienen- sin publicidad. Porque los canes, claro,
no tienen previsto ir a la tienda a comprar nada. La idea es que los
perros que pasan mucho tiempo solos en casa puedan, desde ahora, estar
algo más entretenidos. Obviamente no sería buena idea pensar que un
perro va a ser feliz viendo imágenes en la tele durante horas en vez de
dando un paseo con su humano, pero como experimento y como extra resulta
curioso.
Aquí tenéis un vídeo que muestra cómo son las imágenes que atraen a los perros:
No se trata de emitir imágenes perrunas sin más. Los breves
programas (entre 3 y 6 minutos) que emite DogTV ha sido diseñado para su
psicología y sensorialidad y por eso los colores y los sonidos son
diferentes. Los canes cuyos dueños contraten este canal, podrán ver
breves vídeos de tres categorías: relajantes, estimulantes y de
'exposición'. Tenéis diversos ejemplos en su canal de Youtube. Desgraciadamente no está presente en España.
Micaela de la Maza es autora de las Guías del Señor Perro, que recogen las mejores direcciones de locales para salir con tu perro en las principales ciudades de España.